Estimados anónimos lectores:
Luego de una larga ausencia en este medio, la cuál sólo se puede entender desde mis zapatos como "saturación ocasionada por presiones de trabajo, estudio y más", digo presente nuevamente para otra reseña. Considerando el rumbo exclusivamente musical que estuvo tomando este espacio en su corta vida, decidi volver al ruedo con algo de literatura...
De un tiempo a esta parte, exceptuando los libros que siempre me acompañaron, empecé a frecuentar más a uno de esos escritores que la academia llama "máldito". No voy a negar que mi acercamiento a la prosa poética del autor que me convoca, fue inducido por un gran compañero de trabajo y amigo. A él, mis gracias.
Muchos comentarios envuelven la reputación de éste "maldito" de la literatura, desde borracho empedernido, hasta sensible y a la vez realista. No se equivocan.
En las novelas de Charles Bukowski abunda el vocabulario soez y crudo, predomina la temática sexual y filoalcohólica. Pero todos éstos, solo son elementos que acompañan a un relato de un sujeto al que la maravillosa sociedad norteamericana perfectamente funcional y en su apogeo, dejó a un lado. No le interesa formar una familia correcta. El American way of living "le escupe a la cara" (Tod y Rod's dixit). Es un cronista de realidades ásperas, pensamientos impuros y vivencias extremas que, sin prurito alguno, relata con una sencillez y belleza muy difícil de describir, pero muy fácil de aprehender.
Se puede creer, de hecho el “ambiente” de los literatos y críticos (a los que el mismo Bukowski detestaba, y lo expresaba a través de su alter ego Henry Chinaski) lo confirma, que este escritor y poeta de origen alemán es un continuador de los llamada “generación Beat”, entre cuyos representantes más emblemáticos se encuentran William Bourroughs, Allen Ginsberg y Jack Kerouac. Todos estos escritores comparten muchos elementos de su narrativa, tales como borrachos, prostitutas, y aquellos que quedaron al lado del camino, dándolo una voz en la literatura. Personajes silenciados y marginados de la historia oficial. El saldo es claro: en las escuelas y terciarios se lee al correcto Truman Capote (que por cierto era un muchacho bastante traumado). Bukowski o Hemingway son los olvidados, ocultados, porque no son precisamente la literatura que se quiera enseñar.
Leer a Bukowski es una grata experiencia, es apasionante. Uno comienza con una novela y es inevitable continuar leyéndolo. Su visión particular de la vida lo hace distinto. Sus poemas y novelas le quitan el velo de alta cultura del cuál se supo cubrir la poesía y literatura, cuándo en realidad, son canales de comunicación de experiencias, cosmovisiones y pensamientos de seres humanos de carne y hueso.
En “Factotum” expresa la penuria de sacrificar el alma y las pasiones para obtener un salario. “Cartero” abarca la etapa del trabajo asalariado mas prolongada (13 años) de la vida del ater ego de Bukowski, la cuál le impide escribir y que posteriormente sería inspiración de la novela que narra estos hechos con una crudeza y realismo profundos. Ya en “Mujeres”, que sigue cronológicamente la vida del escritor errante lo encuentra con relativa fama, con estabilidad económica producto de algunos escritos, Henry Chinaski puede dedicarse exclusivamente a escribir y a una de las principales obsesiones que atraviesan toda su carrera: el sexo. Del cuál es un narrador perfecto, sin ahorrarse las precisiones, no cae jamás en la postura de sacralizar al sexo y de subirlo a los pedestales como todo best seller hace. Conoce muy bien la diferencia entre sexo y amor…
Las arriba mencionadas son tres de sus mejores novelas, y merecen ser leídas en colectivos, pasillos de facultades, descansos del trabajo, entre otros imperfectos lugares, tan imperfectos como el escritor del que vengo hablando.
¿Una cita? Si, totalmente. Es la mejor manera de cerrar una entrada cuando ya no se puede o no se quiere decir más:
"Ese es el problema con la bebida, pensé, mientras me servía un trago. Si ocurre algo malo, bebes para olvidarlo; si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo; y si no pasa nada, bebes para que pase algo."
Me retiro, con la esperanza de que algún paria se interese por lo que otro paria escribe. No pretendo ser crítico. Solamente, expreso sensaciones, experiencias y con ello, ir desatormentándome para siempre….
Salvador.
